Mantenimiento de Ascensores


Un ascensor es una máquina que no escapa a las generales de la ley y que puede presentar fallas ya sean inmediatas a su instalación (etapa de ajuste) o bien con posterioridad a la misma (etapa de funcionamiento). Estos desperfectos pueden estar ocasionados por fallas en componentes específicos de la maquinaria (repuestos) o bien por el desgaste en el uso del mismo. Las fallas pueden ser mecánicas (puertas, resortes, etc.), eléctricas (interruptores, motores, etc.) o electrónicas (sensores, electroimanes, etc.).
En esta variedad de posibilidades, las fallas eléctricas son las menos frecuentes pero las más difíciles de detectar, ya que requieren un análisis pormenorizado de circuitos, cableado, etc., mientras que las mecánicas son muy fácilmente identificables: puertas que no cierran correctamente, contactos flojos en puertas, etc.

El proceso de mantenimiento de un ascensor identifica dos etapas:
Mantenimiento Preventivo: lo estipula la ley de edificación y consiste en la revisión periódica de todos los componentes que integran el equipo, tanto los mecánicos como los eléctricos. Los períodos se determinarán en cada caso según la legislación vigente y pueden abarcar lapsos de tiempo (días, semanas, etc.) o bien, cantidad de viajes realizados, según un contador ubicado estratégicamente en el panel de control del equipo. En este último caso, un timer programado con anterioridad, impide que el ascensor continúe funcionando hasta tanto reciba el service establecido. Por lo general se elimina el polvo y la suciedad, se engrasan las partes móviles y se controlan los elementos mecánicos y electrónicos para asegurarse que se encuentran debidamente ajustados y en condiciones de continuar su funcionamiento. Todos estos detalles deben ser volcados a planillas específicas que podrán ser solicitadas por los organismos competentes de control urbano.
Mantenimiento  Correctivo: es el tipo de mantenimiento que se realiza sustituyendo los componentes cuyo deterioro se puede identificar a simple vista y que aunque no hayan causado desperfectos aún, podrían hacerlo en cualquier momento. Este tipo de controles requiere cierta especificidad y experiencia a fin de poder evaluar correctamente y predecir el inminente desperfecto que podría producir tal o cual elemento del sistema.

La legislación actual en materia de ascensores exige entre muchas otras cosas:

  • Que las puertas sean capaces de soportar una fuerza horizontal de 45kg sin que la deformación exceda el plano del plomo del filo del umbral de la puerta. Y una fuerza horizontal de 100kg. sin que se produzca deformación permanente ni escape de los carriles.
  • Si las puertas son de madera deberán tener un espesor mínimo de 40mm
  • Las puertas de rellano y cabina accionables manualmente, tendrán en todos los casos mirilla de eje vertical, cuyo borde inferior estará ubicado a 0,80 m del nivel del solado, a saber: cuando sean plegadizas o corredizas, con hojas con paños llenos o ciegos, el ancho mínimo de la mirilla será de 0,05 m y el largo mínimo será de 1,00m (incluida la defensa). Los centros de ambas mirillas deben coincidir.
Actualizado: 27/02/2008

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